Familia ACI

(Ancilla Cordi Lesus - Esclavas del Corazón de Jesús)

La Familia ACI nace en el año 1997 con el deseo de crear un movimiento laico, con carácter universal, en el que tengan cabida todos los grupos y personas que caminamos junto a las Esclavas, con una misma espiritualidad y misión.

En el colegio de Cádiz tenemos la suerte de contar con tres grupos que forman parte de esta gran familia:

  • Las Antiguas Alumnas
  • Los grupos ACI
  • el profesorado.

La Familia ACI está abierta a todos (también a las familias) los que se sientan movidos a vivir el carisma reparador desde la acción solidaria, el ayudarnos mutuamente, el compartir los valores de Rafaela María:

  • Deseamos conocer a Santa Rafaela María y su espiritualidad.
  • Recibimos su carisma como regalo, como Don del Espíritu.
  • Buscamos descubrir la Eucaristía en sus dimensiones de celebración, adoración y vida.
  • Vivimos comprometidos con Jesús, colaborando con Él en la reconciliación del mundo roto, buscando el “bien más universal” con esperanza, como Rafaela María deseaba.
  • Descubrimos el amor de Dios. Queremos vivir la Reparación como respuesta a ese Amor.
  • Queremos vivir el seguimiento de Jesús en la Iglesia.
  • Queremos experimentar la pobreza, de los que tienen y de los que no tienen, y por ello nos implicamos en acciones solidarias y buscamos acompañar a quienes buscan sentido en su vida.
  • Deseamos ser una Familia acogedora y abierta, que vive la unidad en la diversidad.

En este momento de crisis, y en este mundo herido y lleno de sufrimiento, nos sentimos llamados a ser fuertes y valientes. Fuertes en nuestras raíces, en nuestros valores, en nuestro carisma, que nos hace vivir teniendo a Jesús y la Eucaristía como centro de nuestra vida. Afrontando con entusiasmo y confianza la misión para la que nos sentimos llamados. Y valientes para ocuparnos más de “sus intereses”, comprometiéndonos con los más pequeños, con los débiles, con los más vulnerables y olvidados.

Nos sentimos llamados a ser una Familia que camina unida, que comparte preocupaciones, sueños, deseos… Que es sensible al dolor y al sufrimiento y no se queda de brazos cruzados ante los retos que el mundo de hoy nos pone por delante. Teniendo siempre como modelos a Jesús y a Rafaela María, intentando imitarles en su humildad y cercanía.